Estimada comunidad de la parroquia de San Cristòfor. Os escribo estas palabras como signo de agradecimiento por vuestra acogida, me habéis aceptado como un miembro más en la Parroquia. Es verdad que mi idioma de origen es el árabe, pero con la ayuda del Espíritu Santo y de las personas que me han ayudado, he aprendido a hablar en castellano, y también estoy aprendiendo el catalán, para que pueda atender a cada uno con su idioma nativo. Además, como, si Dios quiere, en el futuro seré sacerdote, es bueno poder celebrar contando con la riqueza de las dos lenguas.
En realidad la vocación sacerdotal aunque el fin es el sacerdocio, para todos Dios tiene una llamada, cada uno tiene una invitación peculiar. Nos narra la Biblia la llamada de (Jeremías 1,4-7): ”dijo Dios, antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones. Y yo dije: ¡Ah! ¡ah, Señor Dios! He aquí, no sé hablar, porque soy niño. Y me dijo Dios: No digas: Soy un niño; porque a todo lo que te envíe irás tú, y dirás todo lo que te mande". Y si leemos la vocación de Samuel, Dios lo llamó desde su infancia. Mi llamada se ha ido formando poco a poco: a través de mi familia, que fueron los que sembraron en mí la fe a través de su testimonio de vida. Todos los domingos asistía a la misa. Me inicié como monaguillo a los 8 años, más tarde a los 14 años estuve estudiando 4 años para sacar los estudios de catequista. Me encargaba de la catequesis el fin de semana, colaboraba en la misa para los niños, después tocaba el órgano y hacía ensayo con los niños, después hacíamos la catequesis.
Más tarde realicé, en el seminario de mi país, la carrera de filosofía; después vine a España en el año 2005, y estudié 4 años de teología en Martí-Codolar, centro de los salesianos y cursé 2 años más en la Facultad de la Teología. Al finalizar la carrera teológica, realicé un postgrado de Psicología (psico-análisis) en la Universidad de Barcelona (2011-2012). Actualmente he vuelto otra vez a la facultad de teología de Catalunya, para hacer la especialización en Liturgia.
Albert Mikhail